No quiero aburrir a nadie, pero mucho menos quiero hacer alarde de mi «inventiva» y de mi «buen humor». Si algo creo que puede caracterizar esta época de redes sociales, es que los más y los menos pretendemos pasar por «divertidos». Es el tiempo de los memes, el imperio del tuit ingenioso. Muchos son los que se esfuerzan para erigirse en campeones de los 140 caracteres: los más ingeniosos, los más agudos, los más divertidos, los más salomónicos. Todo, claro, dentro de un orden democrático: cualquiera poder ser «el rey de los chistosos». ¡El zasca está al alcance de casi todos!
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