Llevo oyendo Radio Clásica más de cuarenta años. Crecí con sus voces serias y llenas de hondura, con sus programas exclusivos, con la música que solo podías oír aquí… Descubrí a Prokofiev y Shostakovich, a Carl Nielsen y a Mahler, pero también arribé al continente del jazz y del flamenco. Los José Luis Pérez de Arteaga, los José María Velázquez-Gaztelu y los «Cifu» (Juan Claudio Cifuentes) formaron mi gusto musical. ¡Qué sabiduría detrás de un micrófono! ¡Qué sensación de asistir a un rito al encender el dial! Mi favorito era Arteaga y su Mundo de la fonografía… Aquello, simplemente, era un viaje. Pero todos eran muy grandes. Tenías la sensación de asistir a un gran proyecto de difusión musical, lleno de solidez y profesionalidad. Y, así, la nota característica a todas aquellas voces era la de servir a ese gran proyecto… Todos eran servidores de la música…