
Los «negacionistas» son «malos». Amén de ignorantes, extremistas y descerebrados. Unos filibusteros de todo lo bueno que nos proporciona la ciencia y el Estado. De sobra está demostrado lo beneficiosas que son las vacunas: los antiguos caballos desbocados de la viruela, el tétanos o la poliomielitis han sido erradicados o domesticados. Nuestras vidas se alargan, nuestros críos crecen tranquilos, la ciencia camina hacia el sueño de tener una vacuna para todo… ¡Los enemigos microscópicos serían al fin derrotados! Y los «macroscópicos», que en su cerrazón espesa claman contra las vacunas y contra todo… Y sin embargo…